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Texto completo: “Una propuesta para Chile”

El pasado 6 de junio nos reunimos en el hotel Plaza El Bosque y Gonzalo Rojas leyó “Una propuesta para Chile”. El texto íntegro de esa conferencia -reiterando la invitación a una próxima sesión para llevarla a la práctica- la puedes descargar aquí (.PDF)

Un proyecto para Chile

Gonzalo Rojas Sánchez

Hace ya once años que Gonzalo Vial profetizó -lo hemos recordado muchas veces en distintas tribunas- que Chile estaba al borde de una catástrofe social de proporciones incalculables. Desgraciadamente ya estamos dentro de esa catástrofe, ya llegó.

Es la convicción que tenemos los presentes de estar asistiendo a la demolición sistemática y creciente de todo aquello que ha constituido nuestro mapa vital, la destrucción de las coordenadas que nos entregaron nuestros padres y que nosotros mismos hemos colaborado a construir y desarrollar.

No somos los presentes personas de relevante importancia en nuestra sociedad, pero no pertenecemos tampoco al grupo de los que claman, “que alguien haga algo”, mientras permanecen cómodamente instalados en sus mediocridades, lamentando la demolición.

Hemos venido esta mañana a algo simple, triplemente simple: a oír una breve cuenta sobre la marcha de una institución, a oír una breve exposición que nos interprete e interpele y, sobre todo, a pensar en la posibilidad de incorporarnos a una iniciativa que, como Foro Republicano, canalice el afán por todos compartido de potenciar una institución de bien común y servicio público que, en la actual encrucijada, sirva de referente para miles de chilenos que no encuentran aún dónde trabajar por la Patria.

Todo lo que dijimos hace casi cuatro años en el GAM, cuando iniciamos nuestra andadura, se ha ido cumpliendo. Que veíamos venir una crisis de los partidos que decían representarnos; que el gobierno que entonces nacía difícilmente enfocaría de modo adecuado las pobrezas que devastan Chile, que el diagnóstico generalizado sobre los problemas del país, a la luz del libro anticipatorio de Sebastián Burr, era pobre, banal; que había que organizarse; que nos iba a costar mucho hacerlo, pero que no dejaríamos de intentarlo en el mediano plazo.

Ese plazo se ha cumplido, a ese plazo no le queda ya un día más, porque el actual estado de cosas… no da para más.

En efecto, desde aquel 2011 a la fecha, se ha instalado en muchísimas personas de trabajo, de familia, de orden, de emprendimiento, de fe, de cultura, la convicción de que debe existir una nueva opción, cívica, republicana, ética, voluntaria y profesional.

Por supuesto que ese anhelo plantea una serie de problemas prácticos y varios otros teóricos. El más evidente de los primeros consiste en que algunos de los presentes querrían darle formación a un nuevo partido político, mientras que otros preferirían una corporación que coordine y realice actividades concretas en diversos ámbitos, excluyendo por completo la presencia electoral. Foro Republicano irá siendo lo que sus socios determinen que deba ser. Es la libertad que practicaremos en la etapa fundacional que hoy iniciamos con nuestra nueva estructura jurídica; pero es, al mismo tiempo, la exigencia que comprometerá a todos los que desde hoy se vayan incorporando como socios junto a los 30 fundadores.

Existe, por cierto, la posibilidad de que en Chile se reorganicen tres nuevas fuerzas políticas que colaboren entre sí en ciertas materias, aunque tengan claras divergencias en otras: una fuerza conservadora, una iniciativa socialcristiana y una organización liberal. Si Foro Republicano va a participar o no de ese diseño -o de otro parecido- es cuestión que decidirán sus socios.

Pero si hasta ahora hemos logrado sólo unos pocos resultados -y quienes somos los más antiguos en esta iniciativa pedimos perdón por eso- sería imperdonable que desde hoy nos conformáramos, solamente con más de lo mismo, poco y lento. Variadas razones nos han demorado: ya las conocemos, las hemos ponderado. Ahora debemos aprovechar esa experiencia para cambiar el ritmo. Ahora es el momento, porque para muchos de nosotros esta oportunidad será la del último compromiso con Chile; y si para muchos más, felizmente, quizás sea sólo una de sus primeras entregas a fondo para el bien de la Patria, no cabe duda que para todos es el mejor momento disponible.

Nos hemos de plantear en las coordenadas de Mario Góngora, quien afirmó que “la esperanza es una virtud que no nos es suministrada en absoluto por la civilización dentro de la cual vivimos: es un don que tiene que venir de arriba, es algo ‘imposible.’”

No pretendemos exclusividad ni superioridad, porque desde el primer día afirmamos que nos coordinaríamos y nos apoyaríamos con aquellas instituciones que buscan en todo o en parte nuestros mismos objetivos humanizadores. Muchas personas que trabajan por la vida, la familia, la fe, el emprendimiento, el orden, la enseñanza, la salud, la naturaleza, etc., están aquí con nosotros hoy, son parte de nosotros mismos. Ninguno está siendo llamado a abandonar sus actuales compromisos sino, solamente -aunque sea mucho pedir- todos estamos siendo interpelados a dar aún más, precisamente en Foro Republicano.

A estas alturas seguramente ustedes se preguntarán: bien, pero en concreto, ¿qué? Concretos, justamente lo que tenemos que ser es… muy concretos.

Por eso, lo que haremos a continuación será esbozar algunos de los modos en que Foro Republicano puede construir un proyecto para Chile, un proyecto humanizador, centrado en un esfuerzo por superar todas las pobrezas.

Nuestros principios están muy claros. En primer lugar “Foro Republicano se establece a partir de una concepción de la persona humana a la que mira como hijo de Dios; reconoce su dignidad trascendente desde su concepción hasta su fin natural; la estima dotada de una libertad responsable.”

Al respecto, junto a todo lo bueno que muchas organizaciones están haciendo en materia de natalidad y protección de la vida, Foro Republicano se propondrá dos proyectos nuevos. Queremos enfrentar dos pobrezas que lesionan gravemente la dignidad de la persona humana y que reciben hoy menos atención: la violencia y la grosería.

Si no sabemos explicar los porqué y los cómo de la violencia, seguirá aumentando; si no sabemos mostrar las consecuencias lamentables de la fealdad y de la chabacanería, el deterioro del tono humano seguirá un curso en caída libre. Para eso, Foro Republicano constituirá dos programas permanentes en que se combinarán especialistas con voluntarios, en trabajos con poblaciones escolares de gran pobreza en ambas materias.

La promoción de concursos de ensayos, debate y oratoria en estos temas ayudará a tantos profesores que procuran combatir esas pobrezas sin contar con mayores medios. Igual cosa procurará Foro Republicano con programas de valoración de la arquitectura y del arte religioso, así como con la promoción de unas fiestas de Navidad mejor enfocadas, para la pacificación de los espíritus y la promoción de la belleza.

Respecto de la Familia, “Foro Republicano considera que todo empeño humanizador debe estar centrado en la familia basada en el matrimonio estable de un hombre con una mujer y promueve la integridad de la familia, como institución que inicia la formación en torno a las virtudes.”

La tarea fundamental que nos debemos proponer pasa por recuperar el sentido de Autoridad en la familia.

El diagnóstico es claro. La autoridad paterna está muy deteriorada por culpa de los propios padres, a causa de la prédica en su contra y por un ambiente de autonomía desenfrenada, promovido por cuanto egoísta hay en el planeta Chile.

En la familia, casi todo debe plantearse para los nuevos matrimonios. Los planes de formación que Foro Republicano propiciará deben contemplar el reforzamiento de la autoridad de los padres sobre el uso de los medios electrónicos, del dinero, del tiempo libre, de los espacios físicos, de la alimentación, de la ropa y de los objetos de deporte y recreación de sus futuros hijos. Como ya hay ONGs que se dedican a la promoción de estos criterios en ciclos de formación, la tarea consistirá en animarlas a organizar concursos y “competencias” de eficacia en esta materia.

Para Foro Republicano será una obligación ofrecer a los nuevos matrimonios la posibilidad de firmar compromisos con la Corporación, obligándose a su vez el Foro a prestarles asesoría pedagógica a medida que vayan enfrentando dificultades. Si los propios padres pasan a ser voluntarios de esta misma iniciativa, en veinte años sus hijos comenzarán a reproducir el ciclo virtuoso.

Paralelamente, deben constituirse los grupos de profesionales para facilitar los procesos de adopción de menores y para promover las uniones conyugales de personas que llevan largo tiempo viviendo juntos, sin soporte legal matrimonial. Foro Republicano promoverá las alianzas de familias, desde una plenamente constituida hacia otra en proceso de eventual o real desintegración. La pobreza de la ruptura familiar debe ser integralmente abordada.

En cuanto a Educación, “Foro Republicano promueve una educación centrada en el desarrollo del entendimiento para adquirir un conocimiento adecuado de las grandes categorías de la realidad y para desarrollar un sentido crítico y creativo en el plano práctico.”

Las posibilidades concretas de una organización como la nuestra son enormes en este campo, hoy tan maltratado. Por eso, una vez más, hay que procurar ser muy concretos. Hoy la prioridad la tienen las asesorías que puedan prestarse a los sostenedores, el desarrollo de ciclos de formación como los que ya tenemos en marcha para profesores de colegios particulares subvencionados y la puesta en práctica de planes de lectura de los grandes libros clásicos para alumnos de enseñanza media municipal.

Foro Republicano debe colaborar a recuperar, como bien lo ha señalado Juan de Dios Vial Larraín, “la agilidad natural de la razón y la conciencia profunda de su sentido, en el ejercicio de un conjunto de disciplinas apropiadas, rigurosas, oportunas, que desde los primeros años de la vida la pongan vigorosamente en acción y le den forma.”

En el trabajo con los profesores, no sólo se esta buscando su mejoramiento cultural sino que recuperen también el sentido de la autoridad, lo que implica el despliegue de virtudes imprescindibles para que sean modelos ante sus pares y ante sus alumnos: veracidad, alegría, laboriosidad, lealtad orden.

También le corresponderá a Foro Republicano asesorar colegios para las situaciones de crisis, sugiriendo reglamentos de disciplina bien pensados, adecuadamente difundidos, aplicados con todas las precauciones del debido proceso.

Esas terribles pobrezas que son la ignorancia y la incultura, pueden y deben ser derrotadas.

Por su parte, “Foro Republicano estima que el trabajo es una instancia de desarrollo humano, sobre todo de la inteligencia práctica y, al mismo tiempo, de desarrollo económico efectivo, para lo cual propone una radical transformación del sistema salarial, incentivando la asociación de capital y trabajo, lo que ayudará a superar las gigantescas desigualdades en la distribución del ingreso.”

El abuso, verdadero o ficticio, se ha instalado como la gran pobreza de los sistemas laborales chilenos. Foro Republicano debe ayudar a distinguir la verdad de la ficción, enfrentando decididamente las situaciones de auténtico abuso. La dignificación del trabajo requiere de numerosas iniciativas legales que Foro Republicano sugerirá en los planos de incentivos a la capacitación, al transporte de operarios, a la estabilidad de los trabajadores en la misma organización, a la contratación de personas con necesidades especiales. Pero detrás de las leyes, nuestra tarea tiene que estar muy centrada en la formación de profesores de ética para todas las escuelas de administración del país. Para eso, entre los fundadores de Foro Republicano ya hay notables especialistas que podrán ampliar sus servicios en la materia.

Y en los aspectos salariales, Foro Republicano ya cuenta con un modelo matemático que ha resultado transformador en las empresas en que se ha adoptado. Debe extenderse a muchas otras, obviamente.

Nos interpelan las palabras de Alberto Hurtado, quien sostenía que en materias de solidaridad social “es muy peligroso el demonio de la novedad y de la precipitación, pero no menos peligrosos son los demonios de la omisión, de la lentitud, del esperar indefinidamente.”

En cuanto a la Propiedad, “Foro Republicano apoya una estructura económico-social libre, con respeto por el derecho a la tenencia y el ejercicio activo de la propiedad, la libre iniciativa económica y la repartición justa y solidaria de las cargas públicas; considera al Estado como subsidiario y el agente principal del Bien Común,” pero no se nos oculta cuánta pobreza moral hay en tantos lujos y despilfarros con los que se abusa de la propiedad hoy en Chile.

Por eso, para Foro Republicano será tan importante conformar el equipo que ayudará a la regularización de títulos de dominio, así como la oferta de los criterios prácticos elaborados por nuestros especialistas para solucionar los problemas de tensión entre producción, consumo y austeridad, en la línea de hacer aportes voluntarios equivalentes a los gastos suntuarios. También debe estar entre nuestros empeños el desarrollo de una mayor cultura de la donación y de la gratuidad: Foro Republicano puede ser el intermediario entre quienes quieren dar y quienes necesitan recibir, abriendo los registros respectivos.

Nada de lo anterior sería posible sin el empeño de Foro Republicano por “potenciar el ejercicio activo de las virtudes como despliegue de la naturaleza y de la libertad de cada persona, más allá de grupos sociales, condiciones económicas, grados de cultura formal o participación en los procedimientos de la democracia.”

Toda pobreza es fruto de un vicio; la falta de virtudes es el vicio de los vicios; y la falta de virtud cívica es la bomba de tiempo de todas nuestras eventuales desventuras del futuro.

Foro Republicano debe ayudar a recuperar el sentido moral de los actos de servicio a los demás -dejando atrás la corrupción, la manipulación, la mentira, la vanidad y el odio al adversario- para lo cual premiará al hombre público del mes, destacando siempre alguna de sus virtudes: veracidad, o lealtad, o amistad cívica, o sacrificio por los demás. En paralelo, premiará el gesto cívico del mes, algún acto de servicio desinteresado, alguna reacción enérgica para afirmar un derecho o evitar un daño, etc.; y destacará también el comportamiento periodístico del mes, señalando al comunicador positivo y veraz a la vez, a un hombre o una mujer de radio, tv, prensa o internet, que haya dicho lo que casi ninguno de sus colegas políticamente entregados a causas concretas se atreve a comunicar.

En un campo aún más práctico, podrá levantar voluntariados para la limpieza de grafitis, para la recolección de basuras en el acceso a ciudades, para la organización de corridas familiares, para la visita masiva en un mismo día a hospitales y asilos, para la formación cívica de adolescentes, etc. Si más encima Foro Republicano hace la sinergia con los comunicadores para difundir bien estas acciones virtuosas, la marea de banalidad comenzaría a retroceder. Ya lo han dicho los sabios: la palabra mueve, el ejemplo atrae y la sangre convierte.

Y de entre las virtudes, ciertamente Foro Republicano busca impregnar el Servicio como comportamiento básico de todas sus actividades. Nuestra Corporación quiere promover “servidores que desarrollen capacidades excelentes en el ámbito de la reflexión (para pensar a fondo antes de actuar) de la creatividad (para transformar en soluciones buenas y actuales los principios fundantes) de la versatilidad (para moverse en los diversos ambientes con soltura) y del generoso uso del tiempo (para entender que es tarea de muchos años y muy intensa).

El ejemplo de Miguel Kast, de quien se ha escrito que exigía a su jóvenes colaboradores en la alta medida de sus capacidades, debe ser recuperado.

Al respecto, son cinco ya los grupos de análisis de libros o textos recientes que funcionan en esa lógica, tres en Santiago, uno en La Serena y uno en Viña del Mar, con un total de casi 60 participantes; lo previsible es que puedan multiplicarse por treinta ciudades del país, alcanzando a unas 300 personas durante el año próximo. Para Foro Republicano las regiones han sido, desde su primer año, eje central de su acción.

Son esas las instancias de las que saldrán los nuevos servidores públicos, cultos, reflexivos, entregados. El listado de 27 jóvenes menores de 35 años, pertenecientes a 17 ciudades y que ya cuentan con experiencias de servicio -varios de ellos presentes aquí esta mañana- podrá ampliarse hasta el centenar. Nos empeñaremos para que muchos lleguen a ser educadores, comunicadores y políticos. Ante su ejemplo, la pobreza del egoísmo se batirá en retirada.

Es cierto que son pocos todavía, pero no olvidemos lo que recomendaba Gabriela Mistral en un lejano 1918: “Cuando echo mi grano no pienso en un trigal inmenso que se levantará del polvo; pienso solamente que mi grano dará una espiga rubia. ¿Para qué pedir más? Que mis hermanos obtengan otras y tendremos pronto una gavilla.”

Por cierto, todas las iniciativas anteriores Foro Republicano las viene promoviendo o las iniciará en el marco de la Subsidiariedad, porque “quiere fortalecer el barrio, las asociaciones voluntarias, los pueblos grandes y pequeños… porque estima que es ahí donde se pueden desarrollar los máximos y se entienden los límites; es a través de todas estas sociedades intermedias donde las personas pueden actuar solidariamente”. Ahí la pobreza del individualismo irá siendo derrotada.

En concreto, eso significará fundar una escuela de líderes sindicales de largo alcance; constituir una secretaría asesora de clubes deportivos, recreativos, culturales y artísticos para los barrios; convenir una alianza con algún municipio -a modo de plan piloto- para el desarrollo humano de un determinado barrio.

El incentivo al liderazgo en los cuerpos intermedios se extenderá también a la creación de fondos concursables para proyectos, a la promoción de créditos académicos de servicio en universidades amigas, a la redacción de mejores estatutos para las organizaciones estudiantiles, centros de alumnos y federaciones.

Además, nuestro proyecto, en cuanto a las Instituciones, implica que Foro Republicano “apoya el pleno apego a la juridicidad, el respeto irrestricto por los derechos esenciales que emanan de la naturaleza humana, un régimen republicano representativo y participativo, la auténtica separación de poderes y el sufragio universal y libre, así como la renuncia al uso de la fuerza como forma de resolución de conflictos.”

Dentro de esa concepción, a Foro Republicano le parece imprescindible la función de consejo, a través de personas que estén dispuestas a dedicar tiempo a reuniones en que no se toman decisiones, a dedicar neuronas a estudiar asuntos que no serán votados por quienes los han pensado (sino por otras instancias), a hacer gestiones limpias y responsables para dar la propia opinión a quienes tienen legítimo poder.

Para eso, abrirá una oportunidad formal para que las personas que quieran dedicar tiempo, neuronas y gestiones se puedan inscribir en algo así como un “registro de consejeros voluntarios y ad honorem”, y puedan después asistir a planes de formación adecuados a sus áreas de interés para que, finalmente desde esa competencia y experiencia, esas personas puedan ofrecerse a muy variadas instancias sociales.

En segundo lugar, Foro Republicano incentivará la conformación de consejos de ética política, deportiva, empresarial, laboral, universitaria, estudiantil, vecinal, ciudadana, cultural, etc., integrados por personas de reconocida capacidad en esas materias, simplemente para que… hablen, para que den consejo, bajo su propia responsabilidad.

Si además busca especializar a jóvenes abogados en los derechos humanos e incentiva entre otros jóvenes juristas la vocación a la judicatura, Foro Republicano estará así contribuyendo al comienzo de la recuperación de la auctoritas, de la que tan necesitado está Chile. Y de pasó derrotará la pobreza de la apatía, tan extendida hoy.

En materia institucional resonará la exigencia del presidente Manuel Montt, aquella necesidad de buscar siempre la articulación práctica del orden y la libertad.

Finalmente, todo lo anterior Foro Republicano lo entiende enmarcado en la concepción tradicional del Bien Común, porque se “propone crear las condiciones para que cada uno pueda lograr su plenitud humana; (…) estima que el fin del Estado es el bien común y su acción debe servir a la persona, a la familia y a las organizaciones intermedias libres, en plena comunión con la historia de la Patria.”

Recordamos con emoción esas palabras hoy tan actuales de Jaime Guzmán, “Creo más indispensable que nunca reforzar nuestra convicción de que, después de Dios, nos debemos a Chile, que tanto nos significa en su pasado y de cuyo futuro tendremos que responder -en forma anónima, pero no por eso menos real- ante las generaciones que vengan. Cuanto podamos tener que sufrir y perder por el bien de Chile, hay que tomarlo como un signo de la Providencia y como el necesario sacrificio que entraña el cumplimiento del deber.”

En este sentido, Foro Republicano debe ser una instancia en la que sus miembros encuentren medios aptos para servir a Chile, sin miedos ni inseguridades, ejercitándose contanstemente en el compromiso

Hoy esa suma de las pobrezas que es el socialismo, extiende su influencia fatal sobre casi todas las dimensiones de la vida nacional. Para promover el auténtico Bien común, la tarea editorial y docente de Foro Republicano debe multiplicarse; lo ya realizado con la publicación de Cuadernos y columnas, con el funcionamiento de sus consejos, con la iniciación de su propia biblioteca, con la realización de las dos versiones de la Feria de los Buenos libros, de variadas conferencias y de importantes mesas redondas y debates, debe ser complementado con la formación de una editorial y la apertura de una librería propias, con el establecimiento de un cuerpo amplio de panelistas y columnistas representativos en los diversos medios, con la edición de nuevos textos sobre cultura, teoría política e historia de Chile, con especial referencia a la gravísima crisis de 1964-1973, para aclarar la verdad. No debe faltar tampoco la conformación del grupo de especialistas en el desarrollo de los vínculos internacionales de Foro Republicano.

Seguramente ustedes han leído a esos jóvenes intelectuales que nos interpelan al afirmar que no hay en la actualidad ni pensamiento teórico ni ideas concretas en nuestras posturas. Les agradecemos su incentivo a seguir pensando, les ofrecemos aquí unas pocas respuestas -preliminares, por cierto- y los animamos a sumarse.

Sumarse, comprometerse. Esas son las palabras, porque un proyecto para Chile como es Foro Republicano requiere organización.

Nuestra corporación (integrada por socios, por profesionales, por redes) ha desarrollado unas actividades que deben pasar de lo íntimo a lo público, a los ámbitos de la captación, formación, divulgación e influencia, incluso, quizás, de la competencia electoral. Para eso, por ahora, cuenta con un mínimo financiamiento y una sede.

En este tema, pensemos en esos hombres como Manuel José Yrarrázaval, cuya magnanimidad y generosidad ilimitadas nos deben servir a todos de estímulo.

Todo dependerá entonces de que los aquí presentes seamos capaces de incorporarnos vitalmente, voluntariamente, para ejercer desde Foro Republicano un liderazgo vacante, un liderazgo por el que Chile clama. Ya desde el mismo jueves 18 de junio próximo a las 18.30 horas, nuestra tarea práctica, la de todos los que queramos involucrarnos, encontrará su cauce en cualquiera de las iniciativas antes mencionadas.

Como bien dijo Jaime Eyzaguirre: “Ya se agolpa el instante de la definición o de la muerte. Y no aflorará sin agonía la manifestación vital de una raza que lleva la angustia incrustada en los tuétanos. ¡Cuántos impulsos fallidos, cuántos ataques arteros, cuántas defecciones habrá aún que soportar en la brega larga y dramática! Pero yo guardo confianza en estas horas de desgarramiento y de amenazas sucesivas. Yo creo todavía en el destino propio de mi América hispana. Y no rehúyo el dolor, ni siquiera la afrenta que nos puedan sobrevenir y ya nos sobrevienen. Porque para nosotros se- ha escrito un porvenir abierto: “Se nos debe en justicia la luz por el dolor. Y el dolor se hará estrella…””

Los creyentes pedimos a Dios su fortaleza para continuar con esta tarea. Estamos seguros de que nos la concederá.

Muchas gracias.

Santiago, 6 de junio de 2015

Invitación: “Un proyecto para Chile”

Te invitamos para el sábado 6 de Junio del presente año para reunirnos a reflexionar y discutir sobre el Chile que necesitamos. Nuestra invitación es para que asistas y participes de ésta actividad que contará con la exposición de Gonzalo Rojas Sánchez: “Un proyecto para Chile”.

Foro Republicano te invita además a poder asociarte al proyecto de nuestra Corporación: es una opción de trabajo serio y concreto en la actual crisis del país.

Te esperamos en Hotel Plaza El Bosque, ubicado en calle Ebro Nº 2828, Esquina Bosque Norte, Las Condes.

Te esperamos

Opinión: Cambiar el sujeto político

Esta es la columna de Gonzalo Rojas en El Mercurio en que menciona a Foro Republicano y la propuesta de Sebastián Burr de cambiar el sujeto político. Puede leer la columna original aquí.

CAMBIAR EL SUJETO POLÍTICO
Una tenaza amenaza la convivencia de los chilenos por todos los costados, por lo que es una obligación moral e intelectual explorar nuevas soluciones que la alivien.

Es importante que los tribunales apliquen las leyes; que los políticos -partiendo por la Presidenta- no vayan a intentar soluciones de transacción (o sea, que se aplique el “es urgente no hacer nada”) y que la oposición reestructure sus partidos, disolviendo sus actuales dos polos para conformar una tripleta de opciones nuevas y consistentes.

¿Podrá suceder?

Casi con toda seguridad, no: los juicios llevarán un derrotero tan zigzagueante como extraño; los políticos se darán y tomarán las manos, después de aprobar un acuerdo menor contra la corrupción; y la oposición centrará su catarsis en la búsqueda de candidatos locales y regionales para que compitan a nombre de sus mismos actuales cuatro grupos.

¿Se puede pensar en otra fórmula, que rompa el triple esquema de tribunales acomodaticios, políticos transaccionales y oposición dormida?

Sí. Es lo que Sebastián Burr viene sugiriendo al interior de Foro Republicano, una corporación pensada justamente para humanizar a Chile y ayudarlo a salir de sus variadas pobrezas. Se lo podría llamar “el cambio de sujeto político: pasar de los carismas individuales, las manipulaciones comunicacionales y una infantil lucha por el poder, a la presentación y conocimiento de proyectos sociopolíticos que apunten al ejercicio activo de la libertad de todos y cada uno de los ciudadanos”.

Sin que las instituciones dejen de funcionar -vaya uno a saber con qué vitalidad lo harán en los próximos meses-, Burr propone una asamblea de hombres buenos que lideren una “primaria de proyectos sociopolíticos”.

Su diseño implica tres elementos centrales.

Por una parte, la convocatoria hecha por los cuatro ex presidentes de la República a todos los grandes ex con los que cuenta Chile, pero que hoy no cuentan casi para nada: ex presidentes de los otros poderes del Estado, ex contralores, ex ministros de áreas decisivas, ex rectores, ex presidentes de las Academias, ex embajadores, ex presidentes del Tribunal Constitucional, ex presidentes de la Confederación de la producción y de la CUT, ex presidentes de colegios profesionales y otros tantos ex. Una reunión de notables, una verdadera asamblea para sugerir cómo constituir, no una populista asamblea constituyente.

En segundo lugar, unas organizaciones habilitadas para presentar proyectos. Solo las entidades con personalidad jurídica vigente al 31 de diciembre pasado: nada de inventarse grupos ad hoc . Y proyectos elaborados con un formato serio, en que familia, trabajo, política, naturaleza, ciudad y economía sean requisitos a llenar, al modo de un concurso de investigación de estándares internacionales.

Finalmente, la asamblea de notables debiera agrupar esos cientos de proyectos en tres o en cuatro, y pedir que una legislación aprobada al caso “le permita a la ciudadanía elegir informada y libremente el mejor”. Una consulta de verdad, un llamado a esos millones de chilenos que no quieren votar por personas en las que confían cada vez menos, pero que quizás -un quizás que será negado por los mismos políticos, obviamente- experimentarían un renacer republicano si de grandes proyectos en consulta se tratase.

Nada vinculante jurídicamente, todo en el plano de la verdadera participación ciudadana, ahí donde las personas saben que pueden aportar, sin miedo a las ideas que provengan de afuera de las élites.

Una campaña de solidaridad con un Chile devastado por la emergencia de esos aluviones y erupciones políticos que lo tienen al borde del colapso.

Opinión: A pensar y a escribir la Derecha

Un libro reciente se queja de lo poco que se piensa en lo que su autor llama “La derecha”, es decir los grupos -así los denomina- “liberal-cristianos”, “liberal-laicos” “socialcristianos” y “nacional-populares”.

En una próxima oportunidad nos haremos cargo en este espacio de la crítica completa de esa obra.

Hoy sólo sugeriremos algunos temas en los que esas cuatro tradiciones intelectuales -especialmente la primera, que sería mejor calificar como “conservadora” y la tercera, la socialcristiana- podrían desarrollarse en estos meses.

Lo que pretende el listado siguiente, por lo tanto, es incentivar a que los lectores de esta columna puedan enviarnos trabajos -muy elaborados o de iniciación- sobre el modo en que perciben desde el conservantismo o el socialcristianismo los asuntos sugeridos, para que sean incorporados a los programas de acción de corporaciones y partidos, a los programas de formación de jóvenes, a la discusión en los medios de comunicación, a las sugerencias a los parlamentarios, etc.

O sea, vamos pensando sobre
1. Cómo revitalizar la autoridad en la familia y en la educación;
2. Cómo colocar la virtud cívica en el centro del servicio público;
3. Cómo organizar la función de consejo en organismos o instancias influyentes;
4. Cómo dignificar el trabajo en todos los emprendimientos;
5. Cómo activar la justicia conmutativa como palanca de las relaciones humanas;
6. Cómo dotar a los que no viven en una familia de instrumentos para que la recuperen;
7. Cómo premiar la participación juvenil en el sufragio y en el servicio;
8. Cómo promover la sensibilidad religiosa como un gran bien social;
9. Cómo potenciar la vida de club, barrio y pueblo;
10. Cómo recuperar el sentido de la belleza y la claridad en el lenguaje.

Y así, sucesivamente, en muchos otros temas.

Sebastián Burr, en “Hacia un nuevo paradigma sociopolítico” avanzó en muchas de estas cuestiones. Sigamos. A pensar pues. Y a escribir.

Gonzalo Rojas Sánchez

Gonzalo Rojas, columnista en BioBioTV

El profesor Gonzalo Rojas, uno de los fundadores de Foro Republicano, debutó como columnista semanal en BioBioTV. Su primera columna la dedicó a la situación que vive la UDI, matizando que más que una nueva directiva de transición, ésta sería una de “transacción”.

Vea aquí el comentario de Gonzalo Rojas.

Obedecer, tarea imprescindible

No hay crisis de autoridad sin deterioro paralelo de la obediencia.

¡Cómo se lo ha experimentado en la esfera pública, en particular, en la eclesiástica, en estas últimas semanas!

Si encuentran a alguien que sostenga que obedecer el fácil, manden sus argumentos por favor. La obediencia es difícil justamente porque implica tres cosas que no nos gustan nada: Oír las voces exteriores, apagar las voces interiores, ponernos en movimiento.

Pero la obediencia es posible -más que eso, es imprescindible- porque esas tres actitudes son propias de la dignidad humana.

Oír las voces exteriores significa reconocer la superioridad de otros -de casi todos- por su investidura, por su experiencia, por su ciencia, por su santidad, por lo que sea o por todo lo anterior junto. Superioridad, y ya está.

Apagar las voces interiores implica hacerle el menor caso posible a las primeras reacciones defensivas, a los instintos de supervivencia de nuestra soberbia, a las pocas coordenadas que creemos tener como tierra firme para nuestra vida, apoyadas por cierto en un torpe “yo de esto entiendo.”

Ponerse en movimiento significa preguntar a las voces exteriores qué hay que hacer, dónde, cómo, cuándo -planteando con discreción las propias dudas, ciertamente- y trazar el plan para ejecutar los criterios de esa autoridad.

Casi todo esto está faltando en algunos que debieran ser los primeros en obedecer y en dar ejemplo a los demás. ¿Por qué?

Porque oyen muy poco las voces de afuera, en primer lugar, porque son muchísimas y apenas las saben discriminar, y, en segundo lugar, porque hay mucho ruido proveniente de las voces de adentro, que como hablan unilateralmente, sin contradictor, parecen sabias. Y no lo son.

Eso hace que el movimiento de algunos vaya justamente en la línea contraria de la autoridad. No obedecen, se rebelan.

Gonzalo Rojas Sánchez

Opinión: ¿Renuncia?

La Presidenta de la República ha declarado: “Yo no voy a renunciar. No pienso siquiera hacerlo. Ni siquiera sé cómo se haría constitucionalmente.”

¿Qué significa esto? ¿Alguien le ha pedido la renuncia? ¿Estamos en un déjà vu que nos retrotrae a mediados de 1973?

Todo parece arrancar de un comentario periodístico, muy bien informado; todo parece seguir en los ecos que ese análisis profesional ha tenido. Hasta ahí, a pesar de lo impactante del tema, el asunto se movía en las coordenadas propias de la información pública.

Ya hubo antes una situación similar respecto de un presidente socialista. Las peticiones masivas de renuncia llegaron a los ojos y a los oídos de Allende casi 42 años atrás; las mesas que recolectaban firmas fueron organizadas por los opositores al gobierno marxista y estaban instaladas en plena calle Ahumada; todo era de público conocimiento.

Nada de eso ha sucedido ahora. No se sabe de opositor alguno que haya planteado esa posibilidad. O sea, las declaraciones de la Presidenta nos llevan a pensar que nos está faltando un dato. ¿Alguien le habrá pedido a la mandataria -en privado, pero directa y efectivamente- que renuncie? ¿Quién?

Sólo esa hipótesis explicaría que las declaraciones sean las que fueron. El “Yo no voy a renunciar”, podría ser la respuesta pública -para recuperar la adhesión de sus electores hoy desencantados pero que llorarían con su partida- frente a esas presiones privadas; el “no pienso siquiera hacerlo” debe traducirse por un “y no me insistan más”, para terminar con un “ni siquiera sé cómo se haría”, que debe leerse como “el artículo 29 de la Constitución no da para resolver ese problema: por ahí no podrán doblegarme.”

Por cierto todas estas interpretaciones de las insólitas declaraciones de la Presidenta se apoyan en la buena fe respecto de sus palabras.

Porque lo más grave sería que los análisis periodísticos fueran certeros, que efectivamente lo ha venido pensando y anunciando por cuenta propia, que no existan presiones internas de ningún tipo, sino sólo una debilidad muy suya y que la ha llevado a hacer uso del último recurso: negar públicamente lo que íntimamente quiere, para ver si desde esa negación consigue una fuerza que le permita doblegar la tendencia a la renuncia ya instalada.

Las presiones desde los suyos serían inauditas; la debilidad propia, de consecuencias imprevisibles.

Gonzalo Rojas Sánchez

“Violencia egoísta”, opinión de Foro Republicano en ChileB

Reproducimos a continuación la columna de Thomas Leisewitz, de Foro Republicano, en el sitio de noticias ChileB. Vea la columna original aquí o lea esta transcripción.

VIOLENCIA EGOÍSTA
En pocas horas, en menos de una semana, vimos a carabineros arriesgando su vida para salvar a otras en las inundaciones del norte, en crudo contraste con la muerte de un joven carabinero en una violenta conmemoración de otros jóvenes muertos. Vimos también a un joven diputado que no se puso de pie en el minuto de silencio que la Cámara ofreció por el asesinato de un senador asesinado por un grupo violentista.

¿Qué nos está pasando? ¿Vamos a darnos vueltas todos los años en las mismas escenas, con los mismos argumentos, condenados a repetirla historia una y otra vez?

Todavía hay personas que se reservan como última carta la posibilidad de recurrir a la violencia para obtener sus fines políticos; otros declaran su repudio, pero usan los micrófonos como pistolas y las palabras como si fueran balas.

Otros, mejor intencionados, buscan y escarban para conocer la raíz de esa violencia y no logran ponerse de acuerdo: ¿Resabios de violencia estructural instalada hace décadas; resultados inevitables de presiones que provoca un sistema económico-social competitivo; latencia de un virus revolucionario que no acaba de morir? ¿Norcotraficantes y delincuentes comunes parapetados en un calendario que no crearon, pero que les sirve? La precisión sólo sirve para desviar el foco de lo único común a todos estos asuntos: una mirada egocéntrica, individualista, donde lo único que importa es lo que quiere uno, aunque deba pasar por encima de otras personas o de las costumbres y normas que nos mantienen unidos.

El gobierno dijo que está dispuesto a declarar estado de excepción constitucional para evitar más hechos de violencia como los que vimos estos días. Hay algo de positivo en esta reacción: muestra que el gobierno reacciona a los estímulos externos… pero no deja de ser una respuesta reactiva, y algo violenta.

Las imágenes de nuestros compatriotas arriesgando su vida en los lodazales del norte de Chile nos muestran un mejor camino para avanzar. Centenares, miles de uniformados, voluntarios, bomberos, funcionarios públicos, camioneros, estudiantes donaron de lo suyo, su tiempo y sus vidas para salir al encuentro de otros chilenos afectados por las inundaciones. Salir al encuentro del otro, a solucionar los problemas de otro y no quedarse sentado en tu silla cuando se homenajea a un colega, esa es la única actitud que nos sacará de esta espiral de violencia que parte en las palabras y termina en las balas.

Thomas Leisewitz

Foro Republicano | @f_republicano

La confianza: ¿Cómo recuperarla?

Uno de los fundadores de Foro Republicano, el profesor Alvaro Pessoa, escribió en El Pulso una columna que hace tiempo Chile necesitaba: Cómo se recupera la confianza una vez que se ha perdido. Todos concuerdan en el diagnóstico de que Chile vive una crisis de confianza -interpersonal e institucional-, pero nadie había respondido la pregunta obvia, hasta ahora.

Lea la columna original aquí o nuestra transcripción.

LA CONFIANZA: ¿CÓMO RECUPERARLA?

¿Cómo recuperar la confianza en la vida social? ¿Cómo superar la distancia que aleja cada vez más a los ciudadanos de los políticos? ¿Cómo manejar la reputación y los demás bienes intangibles de las empresas? ¿Cómo asegurar un clima de confianza en la familia, en los organismos sociales intermedios y en las relaciones personales?

La confianza, en forma análoga a la salud, se convierte en un tema de actualidad normalmente cuando falta. Su ausencia en las relaciones sociales enrarece prontamente la fluidez y la calidad de las mismas. Esto es válido para todos los ámbitos de la vida en sociedad: la política, la economía y los negocios, los centros de enseñanza, la familia, etcétera, no obstante las peculiaridades diferenciadoras de cada uno de ellos.

Existen diversas señales que dan cuenta del crecimiento de la desconfianza en una comunidad. Entre ellas, la entrada en escena de los abogados y los jueces -y de los medios de comunicación- es un signo inequívoco de carencia de confianza y del consiguiente deterioro en la convivencia. El prurito por dirimir desavenencias en sede jurídica resulta ser un claro indicador de crisis social. De hecho, en una mirada de conjunto a Occidente se percibe una progresiva judicialización de las esferas más diversas. Los actores implicados se manifiestan con frecuencia incapaces de resolver los conflictos y finalizan ante el juez, hecho que resulta disfuncional y peligroso. A modo de ejemplo, en la política, el denominado “gobierno de los jueces” ha demostrado que puede llegar a ser tan corruptor de la auténtica democracia como la inexistencia de una justicia independiente. Llevar continuamente a los tribunales aquello que debería debatirse o solucionarse en el parlamento e instancias asociadas dice a todas luces del fracaso de la clase política. Con el mundo empresarial pareciera ocurrir algo similar y, más todavía, con la compleja trama de relaciones entre la política y los negocios.

En Chile ya hace algún tiempo se observan crecientes muestras de desconfianza social, al punto que ha llegado a convertirse en un tópico hacer referencia a esta lamentable realidad. Siendo evidente el diagnóstico, la cuestión de fondo y el desafío radica en cómo revertir esta suerte de espiral negativa en que ha entrado la comunidad nacional en la materia y lograr reponer la confianza perdida.

Recientemente el filósofo y sociólogo español Alejandro Navas ha escrito al respecto en el diario El Mundo recordando(nos) que las recetas son tan sencillas de enunciar como difíciles de llevar a la práctica.

El enumera algunas de modo sintético: autenticidad, veracidad: los actores dignos de confianza son auténticos, sin fingimiento. Coherencia, correspondencia entre lo que se dice y lo que se hace. Cumplir las promesas; y si no se cumplen, explicar las razones verdaderas. Reconocer las propias fallas y pedir perdón: incluso los líderes más cualificados cometerán errores; reconocerlos con sencillez, sin buscar chivos expiatorios, refuerza el prestigio ante los subordinados. Eliminar mecanismos de control o supervisión excesivos, que no son más que desconfianza institucionalizada: aquí -señala Navas- cabe buena parte de las parásitas burocracias y jerarquías internas, con su aluvión de informes y reuniones. Aceptar la vulnerabilidad humana: quien confía se expone y corre un riesgo, pero solo de esta forma podrá generar confianza a su alrededor. Transparencia: compartir información constituye una de las mayores muestras de confianza en cualquier organización; también debe vivirse la transparencia hacia fuera, superando la tendencia al ocultismo. Delegar, “hacer hacer”: cualquier trabajador da lo mejor de sí mismo cuando percibe que sus jefes y compañeros confían en él. Someterse a la evaluación de otros: no tiene precio escuchar a los que dependen de uno, cuando dicen lo que piensan sin miedo a represalias.

¿Quién debe dar el primer paso cuando la desconfianza bloquea el diálogo y la posibilidad de entendimiento entre partes enfrentadas? Sin duda el más poderoso, que no tiene por qué ser necesariamente quien está más arriba en la jerarquía o en la cadena de mando. Podría decirse que la vía de solución descansa simplemente en confiar. Es lo natural entre los seres humanos. Así se han constituido las familias, las agrupaciones de todo tipo y la misma sociedad. En la mayoría de los casos, el acto de confiar se verá correspondido y la contraparte no fallará a la confianza depositada. Más bien al contrario, entregará incluso mucho más de lo que ella misma pensaba que podía dar. Y es que la confianza se sustenta en la gratuidad: en el don, por parte de otro, de hacerlo a uno sujeto de fe y esperanza en que será leal -fiel- en el cumplimiento de sus compromisos. Es, por lo demás, aquello a lo que la etimología de la palabra confianza nos remite.

Por la razón expuesta, para reversar un proceso de pérdida de confianza únicamente queda renovarla, volver a fiarse de los demás. Intentar hacer que las “instituciones funcionen”, que la ley se aplique con justicia, y que se establezcan mejores sistemas contralores puede ser útil de cara a una mejor vida social, pero no reemplaza en absoluto al fortalecimiento de la confianza propia de las relaciones interpersonales. Es necesario para todos recordarlo en la hora presente. En el caso de los líderes y directivos, resulta imperativo e imprescindible.

*El autor es profesor titular cátedra de Etica y Responsabilidad Empresarial Fernando Larraín Vial ESE Business School (apezoa.ese@uandes.cl).

Cátedra: Una reflexión y una experiencia

En estos días de tan interesante discusión sobre la libertad para enseñar, poco o nada se ha dicho sobre el concepto de cátedra.

Y esa palabra es clave porque, al fin de cuentas, es la que determina las posibilidades y límites de la libertad (a no ser que alguien se sienta dotado de las facultades de la infinitud divina).

Cátedra, vaya novedad, es sede, asiento, posición.

Justamente porque ése es el sentido de la palabra, su primera referencia es a la institución, a la organización que le permite a alguien sentarse. No hay cátedras de personas sin la cátedra institucional, sin la permanencia de un respaldo (por eso, quien enseña en su casa o en domicilio prestado, es simplemente un profesor y haría el soberano ridículo llamándose catedrático). Cuando los alumnos se matriculan en una universidad buscan una institución (no a unos determinados enseñantes); cuando los profesores concursan para incorporarse a una universidad, buscan una sede (no una simple oficina donde apotingarse).

Por eso la sede, la institución, la cátedra, tiene el derecho y el deber -fundacional y proyectivo- de establecer las condiciones para determinar quiénes pueden sentarse a enseñar en su nombre; para definir, en plural, sus cátedras.

Y, por eso, las universidades tienen autonomía para determinar los mecanismos de concurso, calificación y promoción de sus profesores, hasta llevarlos -categoría por categoría y cuando proceda- a esa calidad superior que los identifica con la institución: catedrático, titular, ordinario, etc.

Y no todos llegan. Por ejemplo, el profesor Jorge Costadoat, en su facultad, la de Teología de la PUC, está categorizado como profesor asistente. Sobre esa calidad están los profesores asociados y los que tienen cátedra, los profesores titulares.

Por eso mismo, la regla general es que las cátedras y las titularidades no sean vitalicias, sino que a cierta edad impliquen el retiro y, por cierto, si durante su vida universitaria alguien quiere cambiar el asiento que le han proporcionado por uno a su gusto, también pueda ser llamado a sentarse como debe o ser desvinculado. Y si eso vale para los titulares, con mayor razón se exige a las categorías inferiores.

Las cátedras se ejercen, entonces, como manifestaciones de la cátedra institucional, de la sede fundadora y directiva y, por cierto, obligan al que voluntariamente ha pedido y recibido su propia y pequeña sede. En casi todo, el catedrático podrá explorar con total libertad; en pocas cosas se le exigirá que use su libertad para explicar y defender, nada menos que la verdad institucional.

Y, para terminar, una experiencia personal.

Once años atrás, siendo ya profesor titular, me vi enfrentado a una dolorosa situación en esta materia.

Un buen amigo me comunicó que en dos oportunidades el rector de la Universidad Alberto Hurtado había manifestado en público que yo no debía seguir siendo profesor de la PUC, a raíz de mis planteamientos sobre el Gobierno del Presidente Pinochet. Bien aconsejado, le pedí una audiencia para ratificar el hecho. No sólo lo hizo, sino que además me comunicó que se lo había solicitado personalmente al entonces rector Rosso.

Le pregunté por mi libertad de cátedra. El rector de la Universidad Alberto Hurtado me contestó que en esas materias no existía tal libertad.

Gonzalo Rojas Sánchez

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